miércoles, 29 de febrero de 2012

Como observador privilegiado... (3)


“… y allí estaban las dos, a siete metros de mí, alrededor de una mesa, redoblando sus miradas en el sutil balanceo de la inexactitud… ¿De qué hablaron? No lo sé; y tampoco me interesa saberlo. No quiero ser un cronista de hechos constatados, pues perdería lo más importante en mi forma interpretar el mundo, mi mundo. Me conformo (y al mismo tiempo me deleito) con saber que existen; con saber que puedo conspirar en una misma conversación con ambas, y también por separado; con saber que de vez en cuando tengo la posibilidad de dibujarlas como deseo que aparezcan ante mis ojos. De ahí que casi empezara diciendo: “… Pocas personas han podido observar a dos grandes mujeres hablando alrededor de una mesa. Yo puedo presumir de ese hecho, pues he sido testigo visual de al menos uno de esos encuentros…”. Espero que todo el mundo haya comprendido el valor conciso de mis palabras. Verdad, mentira o meta-realidad, lo importante empieza en mí y acaba en cada uno de los lectores…”

martes, 28 de febrero de 2012

Como observador privilegiado... (2)


“… Sin duda, S. se metamorfoseaba a lomos del presente, arrastrada por una fuerza ineluctable…

C., en cambio, es una mujer hibernando dentro de un sueño: C. desconoce que es C. Y se reconoce (y se desconoce) entre adagios asidos a los viejos mitos, a las falsas imágenes, hechas trizas por la huella de sus pisadas, cuando aún sueña que no es C. Y se reconoce (y se desconoce) cuando el color de sus ojos se encuentra con el camino más corto… Porque C. no camina sobre el presente; C. es la suavidad del presente con el tacto escondido de una mano extraviada en medio de la ruda y onírica porosidad… Porque C. otea desde el pasado los anhelos no cristalizados del futuro. C. no recuerda su presente; mientras vive buscando las causas de esa mortaja, que sin querer o sin pensar que es el fruto de una momentánea y errónea toma de posesión, cubren el tamiz de su futuro…

C. no sabe es que C.; el presente más presente de todos los presentes, esperando en el punto de partida… 

lunes, 27 de febrero de 2012

Como observador privilegiado... (1)



“… Pocas personas han podido observar a dos grandes mujeres hablando alrededor de una mesa. Yo puedo presumir de ese hecho, pues he sido testigo visual de al menos uno de esos encuentros… S. y C. se sentaron a siete metros de mí: un espacio lo suficientemente amplio como para no escuchar lo que estaban hablando; un espacio lo suficientemente excitante para la eterna contemplación de un escritor…

S. es una mujer que rebrota sobre la intranquilidad de las pavesas. Su cuerpo pule el ojo de la vida alrededor del torbellino interno que muere sin nostalgia, sin epítome, sin historia, sin nada a lo que aferrarse; unido solamente a la continuidad de una venganza que empieza en ella misma, y que acabará cuando la memoria se haya deshojado sobre la piel muerta; y que derramándose en medio de una lágrima, se yergue con la mirada impasible de un retrato que ya no necesita compararse en la lejanía de una imagen… cada vez más borrosa e inaprensible…

S. se ha convertido en presente blandiendo la empuñadura de la palmatoria entre los caminos inextricables del futuro… 

domingo, 26 de febrero de 2012

Hablando de Paul Auster...


“… Me niego a seguir leyendo a Paul Auster. Con dos libros me he saciado de su caótica forma de escribir. El señor Auster ha bloqueado el acceso que une el mundo de la vida con el mundo de la ficción. Leer ya ha dejado de ser un ejercicio de encantamiento… No podremos proyectarnos en vivencias extravagantes o imposibles de realizar a lo largo de nuestras vidas. No existe la esperanza, ni el futuro. Todo está contenido para que nuestras existencias sean aún mejores en la realidad que en el efecto que podría producir la anestesia de sus palabras. Paul Auster no nos invita a soñar; nos invita a ser pragmáticos y simples. No nos enseña nada nuevo. Empequeñece cualquier acto humano a acciones carentes de sentido vivencial en toda su extensión. Sus personas no piensan nada que no esté en los códigos normativos. Ni expresan sentimiento sobre inquietudes que no conocemos. El señor Auster no es el gurú del soñador, sino el falso notario de la cotidianeidad; porque hasta esto tan básico como la cotidianeidad, queda subestimada a través de sus palabras…”

viernes, 24 de febrero de 2012

Mi nacionalismo...


“… Detesto los nacionalismos de cualquier tipo. Me parece un ejercicio de absoluta mediocridad la auto-inclusión/auto-rechazo por criterios ajenos a la propia experiencia personal. Reduce a cualquier individuo a la condición de peón. Los nacionalismos son ideas heterónomas que golpean sobre la pobre mentalidad del hombre moderno.

Les diré cuál es mi condición de nacionalista: Mi nacionalismo está basado en mis expectativas; en lo que deseo proyectar; en lo que deseo conseguir; en el ambiente cultural que quiero hacer mío; en lo que he vivido con deleite; en mis viajes; en mis amigos y todo aquello que me aportan; en mis planteamientos filosóficos; en mis sentimientos; en la corrección de mis errores; en mis libros y películas…; en las mujeres que aún tengo que amar, y en aquellas que amé con locura… Mi nacionalismo no excluye a nadie que realmente merece la pena conocer; ni rechaza a otros por criterios geográficos. Ni incluye a canallas que viven al lado de mi casa… Mi nacionalismo consiste en la reconstrucción diaria de mi vida… y sobre todo, en la búsqueda de la Belleza…”

jueves, 23 de febrero de 2012

Marilyn de la calle Herradores…


“… Podría decir que llegué a aquel bar por casualidad, pero mentiría. Fue por tres motivos: curiosidad-compromiso-placer. Pues bien, allí me planté con cuatro cañas estremeciendo mi perversa mente tras una excelente conversación con mi acompañante; aunque con la única expectativa de anestesiarme en el cuarto de hora que me quedaba antes de empezar a trabajar nuevamente. Y sucedió lo que no esperaba: había una camarera (a partir de ahora la llamaré Marilyn por consejo de mi amiga).

Marilyn no era una mujer; era algo tan desgarrador y sinuoso, que podía inventar su propio género de identificación. Me insultaba con aquel derroche de belleza. Y me costaba soportar aquella tortura visual. Mis ojos no podían dejar de observar la inclinación de su mentón, soportando la amplitud de unos labios carnosos y redondeados sobre la curvatura de la maldad implícita; y que en determinado gesto permitían traslucir una dentadura en total sincronización con la barbilla y la boca.

Sin embargo, todo acabó con la primera palabra. Marilyn me asesinó con un golpe a los oídos. Nada fue lo mismo después… Su torpe estilo a la hora de moverse me empezó a sacar de quicio (¿Se debía a manera de hablar?). Advertí que no sabía ni “tirar” una caña; y tampoco atender a los clientes. Marilyn me estranguló con todo lo grotesco que se reunía en su persona... Y como certeramente dijo mi acompañante:” Es una pequeña "Marilyn", a diferencia de que Marilyn Monroe se hacía la tonta...”

miércoles, 22 de febrero de 2012

Reencontrándose...


“… Son las doce de la noche: mi hora favorita. Voy caminando por la ciudad sin tener un destino concreto. Me limito simplemente a observar ciertos detalles que en otras ocasiones no vería; pero sobre todo, me gusta dejar vagar la mente hacia zonas vetadas durante el trasiego matinal. Es en este momento cuando me reencuentro conmigo mismo; cuando dejo de ser lo que todos esperan de mí un día más… Deambular por las calles me inocula de esa felicidad intermitente que solamente aparece si tengo la capacidad de plegar la desnudez de mis defectos hacia adentro. Y eso ocurre en determinadas ocasiones, con el tenue perfume de la noche, atravesando mi frágil predisposición a desaparecer por un rato, para reencontrarme más tarde. Porque tengo que admitir que no todas las noches puedo huir de mi rutinaria vida… Acaso un problema… acaso la ineficacia de una idea… acaso una llamada intempestiva… En cambio, cuando todo fluye en la perfecta concreción, nada me detiene. Me proyecto en múltiples imposibilidades existenciales; las hago mías, rozando mis labios con el agua de la (in)(a)moralidad. Abro la veda de la elucubración… Sin embargo, no puedo pasar por alto lo principal: me someto a la peor vergüenza de todas. Esto es, revisar la frontera de mis debilidades y de mis carencias…

Así pues, cuando llega mi hora, ya nadie puede ayudarme… ni en lo bueno ni en lo malo…”

martes, 21 de febrero de 2012

Aires de mujer...


“… Hay dos cosas que he empezado a amar de las mujeres. La primera de ellas es su afán de manipularme. Casi todas las mujeres que han cruzado en mi camino han tendido a manipularme con el afán de conseguir determinadas informaciones. ¿Cómo podría categorizar a semejante acto tan obsceno como bello? Sin duda, la mujer me condena a amarla aunque no quiera. Qué derroche de creatividad silente serpentea entre mis superfluas explicaciones… Nada que ver con el hombre y su visión unidimensional de la realidad…

 El segundo punto es la mentira. Qué poético me parece una mujer mintiéndome a la cara. Es especial cuando la mentira, que busca salvar su dignidad, sacraliza su propia dignidad… porque la dignidad se convierte en un objeto de valor cuando se tiene la conciencia de perder algo muy importante. Y es aquí cuando la dignidad, en su huida… adquiere un sentido inédito… Esa “meta-mentira” merece todos mis elogios. Y espero que en la próxima vida me corresponda ser mujer…”

lunes, 20 de febrero de 2012

Hasta el final...


Su cuerpo permanecía tumbado boca arriba, recordando aún los latidos ajenos que se agolpaban sobre la indolencia de su piel con la precisión de un péndulo… Su ausencia se escondía en un gesto de implicación alrededor de su boca, como queriendo proponer con un tímido jadeo la efervescencia de su anhelo…Y todo ocurría mientras el pensamiento suplantaba identidades; en ese único momento en el cual el egoísmo y la generosidad se confabulan para un mismo propósito… Y ocurría un poco antes de agudizar los sentidos, cuando el silencio ya se ha hecho dueño de la situación, y ella se encuentra a solas consigo misma, confesándose ante el olor foráneo de su tez…  

domingo, 19 de febrero de 2012

Dulce Pontes - Gaivota



Te amo Dulce Pontes...

viernes, 17 de febrero de 2012

Fragmento... (10)


“… Y mi versión nabokoviana de nínfula comienza así: La nínfula, mi nínfula, no es un objeto completamente externo al pensamiento de alguien (o mío). La nínfula existe, sin duda, pero pocas personas han desarrollado esa capacidad de percepción que posibilitaría descubrir sus encantos. Así pues, la nínfula no existe sin su descubridor… ¿Y como nínfula en sí misma que queda? Pues algo maravilloso, y extraído por su descubridor. La nínfula es la síntesis de varios elementos contradictorios a primera vista. Lo primero es la sensación de suavidad: su piel, su cara, la inexactitud de su cuerpo aún por terminar de formar… Luego está su dulzura: una voz infantil y alegre. En tercer lugar, debe llevar consigo la metáfora de la virginidad. El descubridor desea egoístamente ser el primero… En cuarto lugar, domina su pre-intención de explorar el mundo del adulto. La nínfula reniega en cierto modo de su generación; aunque tampoco alcanza a dominar la templanza de una mujer. En quinto lugar, diría que la “represiva” y poco “imaginativa” sociedad en la que vive, le reconvierte en un ser exótico. En este sentido, su calidad de objeto inaprensible se bifurca en dos imposibilidades productoras de lo exótico: 1) El delito y la censura; 2) La incertidumbre de su carácter desactiva cualquier fijación de su persona como pareja.

En suma, la nínfula se auto-mitifica a los ojos de su descubridor, y lo destruye lentamente… Pero en el fondo, la nínfula desea ser comprendida por esas personas tan especiales que escasean en la vida cotidiana; incluso para saber lo que no saben que son, a pesar de los indicios…” 

jueves, 16 de febrero de 2012

Fragmento... (9)


“… Y yo no busco, como muchos otros artistas, el reconocimiento de mi arte. Lo que busco es mi tiempo y mi espacio para tener más talento aún; incluso con el riesgo de ser ininteligible. Yo no quiero la complacencia de la gente; quiero mantener un diálogo crítico con todos aquellos que logran comprenderme o desean llegar a mí porque alguna inexorable inquietud los conduce hasta mi persona. En esto consiste mi propuesta: mi arte no es contemplativo ni educacional. Mi arte es pura provocación hacia lo que no eres. Te arrancaré los velos de tu pobre vida. Te abriré el pensamiento y te conduciré hacia la otredad, hacia lo ignoto… Te darás cuenta de tu insignificancia, y del superfluo valor de tus preocupaciones… Cuando ya mi arte no tenga nada más que discutirte, entonces, dejaré de existir para ti… Ahora bien, para llegar a este punto se tiene que dar dos condiciones: 1) Yo debo vivir de mi arte, y tú me tendrás que mantener; 2) Debes olvidar lo que eres… y ser tan receptivo como crítico. Eso sí, prepara buenos argumentos o calla y aprende… El relativismo vacuo es para perdedores… ¿Quieres ser un perdedor?...”

P.D. Y recuerda, mis límites podrán ser tus límites…

miércoles, 15 de febrero de 2012

Fragmento... (8)


“… Estaba a dos metros de mí, lo que dura el ancho de una acera, y podía sentir su aliento desmoronándose a lo largo de un dilema; corriendo de un lado para otro sin saber a que aferrarse… Su voz se disolvía entre hondos suspiros con apenas una leve muestra de expresión; en un mutismo que no quería decir nada y lo quería decir todo… y través de una lucha interna por ganar tiempo, antes de que la primera caricia se reconciliara con sus lágrimas de exiliada…

… Estaba a dos metros de mí, lo que dura el ancho de una acera, y podía sentir la porosidad de sus manos deslizándose entre el orgullo y el suplicio, y en una pared que le impedía huir, y ahuyentar el vaho derramado por la mordedura del recuerdo…” 

martes, 14 de febrero de 2012

Fragmento... (7)


“… Se estaba diluyendo en la conversación poco a poco; y yo me encontraba en una posición aún peor, pues al menos era conciente de lo que ocurría, e intentaba encontrar el término medio de los daños y las reparaciones… Busqué sin éxito cambiar mis gestos, para por lo menos reanimar la magia perdida. Luego me puse más serio y distante, con la única finalidad de darle a entender mi decepción… y tampoco tuve suerte… Los pasillos del deseo se obstruyeron a mi paso a cada palabra que ella pronunciaba; mientras que la inercia de la situación era una causa ya indomable y con vida propia… En un tercer y último intento (pues me veía ya en su cama), le confesé (le mentí) mi problema con la eyaculación precoz, y la vergüenza que sentía al ver a una mujer desnuda a menos de un metro de mí. Pensé que ya tenía arreglado el problema al ver su cara de asombro; de hecho, su semblante había enrojecido tímidamente. Estuvo como dos minutos contemplándome sin decirme nada, hasta que acercó su quebradiza boca de mujer derrotada a mi oído, y esperando su victoria pírrica, me preparé para escuchar la frase mágica que debía liberarme: ¡lárgate de aquí, imbécil! … y…”

P.D. Después de todo, hacer el amor con una virgen, y a oscuras, también tiene su parte poética…

lunes, 13 de febrero de 2012

Fragmento... (6)


“… No pretendo ser descortés para todo aquel que me lee; ni tampoco pretendo dar una imagen “hinchada” de mí. Básicamente quiero dar constancia de mi sinceridad, como una parte muy importante de la Verdad en sí. Porque existen muchas verdades, y cuantas más personas quieran hacer uso de su libertad, en más verdades se multiplica la Verdad, y más distorsionados quedan los hechos. Hechos, que no tienen porque ser actos empíricos; me refiero principalmente a sentimientos y deseos… Lo cierto es que me he pasado parte de mi vida desentrañando lo que ciertas personas creen pensar o sentir. Tarea complicada por varias razones, pero sobre todo, por discrepancias que casi siempre se producen en medio de la situación, cuando alguien viene y te cuenta algo, y yo, como gurú de la intra-historia, o simplemente, gurú de la filosofía factual, en términos foucaultianos, tengo que opinar. Se preguntarán por qué tengo que opinar en lugar de callar… Pues bien, lo diré con deleite y fruición: Porque en el fondo todas esas personas están desamparadas, y me importan demasiado como para verlas caer tarde o temprano. Me da igual que me digan que sienten esto o aquello por éste, ésta o aquellos… La realidad pensada y vivida por cada una de esas personas está en plena simetría con lo que expresan. No me mienten y no se mienten. El problema jamás ha estado ahí como catarsis del momento. El asunto es otro. Sólo podemos ser libres (y esclavos al mismo tiempo) cuando podemos estirar la mirada hacia el infinito; y una vez alcanzada esa posición privilegiada, podemos contemplar el paisaje sin distorsión. El presente y el futuro no pierden la continuidad; y nos despojamos de lo accesorio, de lo superfluo… Nosotros, como mentes desnudas proyectamos nuestros sentimientos sin el lastre del tiempo y la necesidad… Y luego regresamos… y vemos el simulacro de realidad que teníamos por verdad…

Probablemente no me lleguen a entender, queridos amigos y lectores. Yo sé de lo que hablo, y puedo dar constancia de mis … Al final, tarde o temprano cada uno regresa al mismo sitio donde por una u otra causa, eligió mal… Algunos tendrán suerte y retomarán sus vidas; otros, en cambio, no tendrán tiempo para rectificar y vivirán el tiempo que les quede, en el eterno retorno… Y otros, como yo…”

domingo, 12 de febrero de 2012

Fragmento... (5)


“… No tenía la costumbre de mirar hacia atrás… Un día como otro cualquiera, como cada mañana en mis últimos veinte años, como un acto tan necesario dentro de mí que me sustrae de la posibilidad de elegir, salí a dar un paseo por los alrededores de mi ciudad. No sé por qué, ese día me alejé un poco más de la zona, y fui a parar a un parque. Además, recuerdo que entré por una zona boscosa, por donde no había ni siquiera un camino para acceder con comodidad. No puedo dar una explicación a mi conducta... lo confieso… Lo cierto es que sin darme cuenta llegué a una explanada con una enorme fuente en medio:

─ ¿Dónde estaba?... ¿Había zonas de mi ciudad que no conocía? ─. Pensé.

No obstante, en aquel momento, algo que no podía explicar ni con un mínimo de lógica, me retrotraía al pasado… Su voz reapareció por los espacios muertos de mi memoria, traicionando la impunidad de mis cicatrices; esas enormes e invisibles vetas ateridas de nostalgia al breve paso del tacto perdido…” 

viernes, 10 de febrero de 2012

Fragmento... (4)


“… El día que comprendí lo que significaba la palabra sensualidad cambié mi forma de entender la realidad. Porque para ser sincero contigo, y conmigo mismo, el diccionario siempre ha acotado los significados sobre ciertos campos que solamente han dado cuenta de un pequeño y descontextualizado trozo de la realidad. ¡Me niego rotundamente a ese reduccionismo! Pienso que como seres creadores de la existencia, como individuos únicamente responsables de lo que acontece durante el tiempo biológico, no podemos quedarnos en ese pequeño espacio. Y sé que me dirás que una cosa no tiene nada que ver con la otra; pero te equivocas… al menos para mí. Si no somos capaces de trascender a ese otro nivel, nuestra comprensión se limitará a conformarse con saber utilizar las palabras en su mínima expresión; y en consecuencia, a regresar con el pensamiento hacia la palabra en un proceso bidireccional. ¿Qué es la sensualidad, pues? ¿Acaso algo relacionado con los sentidos? ¿Quizá el deseo hacia una persona? Pues no, querido amigo. La sensualidad es un fenómeno más trascendental que parte de la mente; de la continua interpretación que hacemos de la realidad en la búsqueda de la Belleza como la suma de un Todo en las personas. La sensualidad no es sensitiva hasta que hayamos dibujado el último trazo del boceto. La sensualidad es una filosofía de vida, pues no sólo encontramos, también buscamos y recomponemos los trozos sueltos. Y lo hacemos porque la sensualidad nos crea la necesidad de dibujar, y para ello nos dota de los parámetros adecuados para hacerlo. La sensualidad esculpe en cada uno de nosotros un sentido de la vida muy diferente al sentido común. Me pregunto qué diccionario podría recabar todo esto que estoy diciendo; aunque tan sólo sea como discrepancia. De lo que estoy seguro es que de la palabra a su significado formal, y viceversa, no podemos llegar a nada. Y puedo admitir que no estaría mal sustituir el término sensualidad por otro más general. No sé si existe o si debe ser inventado. Eso me da igual. Lo importante no son las etiquetas de identificación conceptual, sino el vaciado de contenido que queda por detrás, y que hay que reconstruir o inventar. Estoy seguro que si estas palabras no llegan a ti, pensarías que todo tiene que limitarse a gustar o a rechazar a una persona. Es aquí donde radica nuestro problema… Los límites de tu mundo acaban de ensancharse un poco más…” 

jueves, 9 de febrero de 2012

Fragmento... (3)


“… Y el daño estaba hecho, y era imposible de repararlo dentro de mí… Jamás pensé que llegaría a desarrollar esa capacidad de compresión y vileza… Y ahora, si sabes de lo que te hablo, advertirás que me está matando. Cuando todo esto empezó, solamente tenía un propósito: poner a salvo mi autoestima. Entendí que todo radicaba en hablar con propiedad, y en saber hacer el mismo daño en términos proporcionarles. Esa era mi línea de defensa. Y para saber hacer daño tenía que comprender de dónde partían los brotes de egocentrismo, y también, qué cosas preferían silenciar. En dos o tres años aprendí lo necesario para ser respetado; aunque más que respetado, odiado… Tú me entiendes… hablo del deslizamiento del paternalismo… Luego todo cambió en mi vida. Me hice un adicto a la truculencia simbólica. Sabía tanto de la hipocresía, y tenía tantas ganas de responder a todos los agravios pasados, que fui humillando una por una a todas las personas que guardaba en mi memoria. Y lo mejor de todo es que dijeran lo que dijeran, ya no me afectaba… era un hombre nuevo… Ese es el inicio de mi historia…” 

miércoles, 8 de febrero de 2012

Fragmento... (2)


… Hubiera sido tan fácil como decir que aquel reencuentro no debía haber ocurrido… Tan sólo hubiera hecho falta que una de los dos partes hubiese renunciado a su condición de agraviado… a su condición inconclusa de amante; que durante todo ese tiempo permaneció redoblando su imagen en la memoria…

Hubiera sido tan fácil como decir que aquel reencuentro no debía haber ocurrido… Bastaba con que una de las dos partes hubiese querido entrelazar sus manos en la otra mirada; mientras al mismo tiempo cerraba los ojos y buscaba su sombra en el horizonte de la intuición. Y que como consecuencia, esa misma mirada derramara sobre la sombra, esos ojos aún sin cerrar… mucho antes de sentir aquellas manos entrelazadas, en la búsqueda de la intuición…

Hubiera sido tan fácil… pero no lo fue para ninguno de los dos… 

martes, 7 de febrero de 2012

Fragmento


La desnudez de su mano quebraba la escarcha del papel, mientra el pensamiento defoliaba los recuerdos, e impregnaba de dolor todo lo que iba a acontecer; a través de la nervadura inexacta de unas cuantas palabras rozando el último acercamiento. Un encuentro que ninguno de los dos quería pronunciar, pero que estaba ahí, presente en cada momento; dibujando el torso incurable de la piel muerta. Un encuentro prendiendo el silencio en llamas, en cuatro o cinco líneas de una carta… Y una despedida con el hedor anodino de la ausencia; jalonado en el tiempo entre dos mitades: ella escribe y él lee, y se resigna. Y en medio, la sombra de ambos demorando la distancia… 

lunes, 6 de febrero de 2012

Pensamientos de un escritor (13)


“El universitario de humanidades y los exámenes” (1 de 2)

Desgraciadamente para los profesores de la universidad, de las carreras humanísticas, el concepto “saber” se puede sintetizar en recordar. De tal forma que ser apto o no depende de la capacidad para recordar datos. La frontera de la legitimidad está basada en el recuerdo. Los estudiantes están obligados a definir su condición a través de la memoria. “Saber”, salvo en un grado ínfimo, no se traduce en comprender, si en mantener un diálogo crítico con la materia. “Saber” para un estudiante universitario se compone de varios actos: copiar apuntes-leer-releer-memorizar-expulsar/reproducir en un examen-olvidar… Según los profesores, la prueba más objetiva que demuestra o no la aptitud de un estudiante, es el examen. Y cuando hablan de un examen se refieren a la prueba castiza de reproducción de datos. Es decir, el denotar el contenido de cada concepto o idea “preconstituida” como conocimiento válido. El saber queda mutilado en un amplio campo. El estudiante necesita tiempo para organizar en su mente la forma de memorizar su temario; tener claro que definiciones están en una parte y otra, y demás elementos susceptibles de ser preguntados… 

sábado, 4 de febrero de 2012

"Cartas a los Jonquières", Julio Cortázar:

“… A los veinte años se cree enormemente en unas pocas cosas, y se descree ─ casi siempre por ignorancia, por cortar en bloque la realidad ─ de muchas más. Si se es A no se puede ser B, es la aristotélica conclusión de todo adolescente que opta rabiosamente por A y, en el mismo golpe de dados, rechaza de B a Z, todo el alfabeto. Después viene la vida (pero fíjate que justamente esta frase nos daba asco cuando se la oíamos a nuestros mayores), y nos revela que A y B no se excluyen porque en una síntesis dialéctica superior hallan de pronto conciliación..." 

viernes, 3 de febrero de 2012

Pensamientos de un escritor (12)


2) “La perspectiva de la deconstrucción

E. tiene un largo bagaje al respecto de este tipo de experiencias; aunque eso no significa que no pueda equivocarse. E. plantea las cosas de otra manera: E. piensa que hay dos maneras para llegar a hablar con una mujer que gusta físicamente: 1) Directamente, con o sin excusas; 2) Tener la posibilidad de conocerla en un contexto donde hay más personas en común. La primera se define por sus intereses: el físico. No hay aproximación accidental o circunstancial. El primer motivo es la elección física; pero la elección física, no como un pre-requisito para desarrollar el campo de lo simbólico, sino como un fin en sí mismo. Lo simbólico es el medio, el acceso que mitiga y solapa la brusquedad de los intereses sexuales. Son tres actos: busca-valora-accede. El hombre no se acerca a una mujer para comprobar si es interesante porque si no, tendría acercarse a todas. Y tampoco se acerca para ver si es interesante tras comprobar que el físico no sería un problema, porque entonces su discurso no se desarrollaría sobre los halagos y las certezas (hacia S.) sino sobre los descubrimientos extraídos en temas impersonales. No es la conversación y S., sino S. a través de la conversación; y ésta derivada hacia el halago metódico en un proceso de “descubrimiento improvisado” Aquí radica la distorsión de S., pues ella no sabe distinguir entre un discurso ocasional y un discurso deliberado. Sus necesidades psico-simbólicas tienen un correlato en las moderadas palabras de P. Y tampoco S. estima aquel encuentro como un juego de sensualidad pasajero que terminaría al igual que la noche. S. piensa que es el inicio de algo bonito… S. carece de la filosofía de la sospecha. Aún peor es el no comprender el orden secuencial de las palabras. El intercambio de significados fluye como notas musicales esperando su momento. La palabra equivocada rompe la naturalidad del tiempo de aproximación. En cualquier caso, si S. desea contemplar su efímera felicidad como “aquella noche maravillosa”, está en su legítimo derecho. El problema no radica en tener por verdad una experiencia, el problema está en que S. desea prolongar ese encuentro en días y semanas posteriores. S. piensa que P. es así, y no lo es… P. tiene una notable habilidad para sofisticar sus necesidades “perentorias”.

E. es de la opinión de intentar saber captar a las personas en sus límites psico-existenciales. Aunque no nos demos cuenta, cada uno de nosotros lleva un registro vital, tanto de lo que podemos expresar, como de lo que no. E. piensa que es más importante, incluso, comprender lo que las personas no pueden decirnos. Cuando los tópicos se disfrazan de ideas, la distorsión puede ser muy grande; en cambio, la creatividad de una opinión despojada de moralismos y razones evidentes, requiere poseer un cierto bagaje… Y también el discurso expresado tiene sus vacíos si se hacen las preguntas adecuadas. La mezcla de ambas formas de buscar la verdad proporciona una visión global de la persona… E. piensa que las sensaciones tienen que tener su conexión con lo que casi con seguridad no variará en el tiempo… S. sentía, pero si S. le hubiera preguntado la razón subyacente a P., o éste le hubiera confesado lo que en primera y última instancia deseaba, a lo mejor la “pantalla de la fantasía” se hubiera caído en golpe.

Sé que la magnífica S. podría defender la vivencia por sí misma; pero tal vez E. solamente aceptaría esa versión si ella es capaz de reconocerle que el momento de gloria no tenía más trasfondo que el dejarse llevar por la parodia de un gran encuentro. ¿Un simulacro? ¿Un autoengaño? ¿Un dejarse llevar en el fondo de una fotografía? ¿Una ceguera circunstancial? Lo cierto es que toda vinculación de esa noche con algo más profundo y duradero carece de visión o carece de sinceridad… Y a pesar de todo, sus sentimientos sí fueron reales al borde de la barra de un bar… 

jueves, 2 de febrero de 2012

Pensamientos de un escritor (11)


“Percepción” (1 de 2)

Durante estos días me ha llamado la atención la problemática de las sensaciones que pueden producirse durante una noche; y más concretamente en la primera toma de contacto. Voy a plantear aquí dos perspectiva, la que no defiendo y mi postura:

1) “Perspectiva de las impresiones

Groso modo la perspectiva de las impresiones se puede sintetizar en: S. (mujer) y P. (Hombre) coinciden en un local. Hay atracción física, lo cual elimina la brusquedad de la primera toma de contacto. ¿Por qué S. y P. han iniciado una simple aproximación? ¿Acaso se vieron envueltos en una conversación con terceras personas? ¿Acaso la primera palabra de P. era tan sutil como no poder caer en ese juego? ¡No! P. y S. llevan incorporados un historial de anhelos y deseos. S. necesita palabras, necesita sensualidad, necesita algo que se asemeje al amor, necesita sexo con la cadencia de una caricia. S. no está sola; es ella y su corolario de circunstancias interiores, que al fin y al cabo es lo que le conduce a tener predisposición en un contexto forzado. P., por su parte, también tiene su elenco de necesidades. Desea acostarse con una mujer; desea tener un amante; desea muchas cosas relacionadas con su cuerpo (¿desea enamorarse?). La recíproca aproximación contiene un desigual acercamiento cronológico y motivacional. El primer paso lo da P.; y lo da porque le gusta físicamente S. ¿Es tan fuerte el impulso de la belleza de S. como para no poder evitar acercarse? ¿Sería S. la única mujer atractiva en aquel local, según el criterio de P? ¿Sería a la única a la que le hubiera dicho algo en caso de fracasar? ¿Tendría la brutal certeza que detrás de ese físico, al igual que cualquier otro físico allí presente, se escondía la mujer de sus sueños?

Mi postura sobre esta perspectiva: 1) P. quiere ligar y se siente atraído por la joven S.; 2) S. no quiere ligar, sino encontrar. Y para encontrar, primero hay que abrirse al ofrecimiento…; 3) P. percibe que ha proto-ligado, y el siguiente paso consiste en desplegar lo mejor de él; 4) S. comienza a sentirse atraída por P.; percibe que casi todo lo que habla y toca es maravilloso; 5) El juego de la sensualidad se retroalimenta recíprocamente. Dicho esto, paremos las secuencias en este punto: ¿Cuál es la diferencia entre buscar y encontrar? S. busca encontrar. Anhela expresar su psico-simbolismo en alguien que le transmita poesía. P. busca consumar, y si para consumar necesita desplegar sus dotes intelectivas, lo hace. P. desea derramar su psico-organismo. Probablemente P. hubiera elegido a otra S. si hubiese fracasado. P. es metódico y deliberado… con la mitad de lo que le hubiera dado S., se hubiera conformado para sus propósitos. En cambio S., se deleita por el discurso de P. Un discurso frágil y sin gran vinculación con la identidad de P. Un discurso bien planteado con la verosimilitud adecuada para ser creíble. Un discurso plano y sin ramificaciones. S. se abraza a las bellas palabras de P. por su inexperiencia. No es capaz de transcender a la lógica del contexto y la lógica del discurso, porque P. la hace cómplice de su vida. S. se siente valorada en la misma proporción de lo que desea transmitir. S. vive el momento con gran pasión. Posteriormente, S. tiene varios encuentros con P., pero ya la poética ha derivado en lo pragmático. El interés real se desnuda y no se sonroja… S. no logra ensamblar los diferentes discursos; al contrario, la primera impresión “justifica” el segundo y tercer encuentro… S. defiende la postura de vivir en medio de las impresiones momentáneas como si todo hubiera sido real entre ambos…

2) “Perspectiva de la deconstrucción” (Continúa) 

miércoles, 1 de febrero de 2012

Pensamientos de un escritor (10)


"La mirada, el dibujo y los sentimientos" (2 de 2)

Z. y yo no somos ni amantes ni pareja, pero somos más que eso porque no tenemos ningún tipo de restricción intelectual, sentimental o sexual. Quedamos una tarde en su casa porque nos apetece redescubrirnos… Una vez allí iba a sugerirle ver una película en el sofá, bien acurrucados, pero compruebo que su rostro cambia de tonalidades con el efecto de la luz que entra por la ventana de la cocina. Me sacude un brutal deseo por tocar su piel; toda la piel de su cuerpo… Le pido que se desnude y que se suba a la mesa que tiene al lado; y que adopte, una vez despojada de toda la ropa, la postura más sensual según su criterio (mientras voy a buscar un bolígrafo). Luego aparezco y la contemplo: Z. no existe… un abanico de luces, sombras, oquedades y curvas sinuosas me embriagan. Y siento la necesidad de escribir una palabra en cada recoveco que me llama la atención. A los diez minutos Z. está “tatuada”. Después, con un dedo voy rozando todo su cuerpo, buscando su deseo silente… Le pido una frase a cada mota de placer, y las voy copiando. Acto seguido soy yo el que se desnuda, y le entrego todas las frases; y le pido que recuerde con el tacto cada lugar de excitación. Z. reproduce en mi cuerpo su propio deseo; y al mismo tiempo la extensión de su deseo alcanza mi deseo hacia ella. Entonces, llega el momento en el que puedo escribir el recorrido existente entre la sensualidad y el pos-erotismo desde la conjunción de dos cuerpos y dos mentes en estado de absoluta complicidad…

(Indudablemente terminamos haciendo el amor una vez que la poesía en prosa estuvo terminada… pero eso es otro dibujo que no describiré…)