“El universitario de humanidades y los exámenes” (1 de 2)
Desgraciadamente para los profesores de la universidad, de las carreras humanísticas, el concepto “saber” se puede sintetizar en recordar. De tal forma que ser apto o no depende de la capacidad para recordar datos. La frontera de la legitimidad está basada en el recuerdo. Los estudiantes están obligados a definir su condición a través de la memoria. “Saber”, salvo en un grado ínfimo, no se traduce en comprender, si en mantener un diálogo crítico con la materia. “Saber” para un estudiante universitario se compone de varios actos: copiar apuntes-leer-releer-memorizar-expulsar/reproducir en un examen-olvidar… Según los profesores, la prueba más objetiva que demuestra o no la aptitud de un estudiante, es el examen. Y cuando hablan de un examen se refieren a la prueba castiza de reproducción de datos. Es decir, el denotar el contenido de cada concepto o idea “preconstituida” como conocimiento válido. El saber queda mutilado en un amplio campo. El estudiante necesita tiempo para organizar en su mente la forma de memorizar su temario; tener claro que definiciones están en una parte y otra, y demás elementos susceptibles de ser preguntados…

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