jueves 2 de febrero de 2012

Pensamientos de un escritor (11)


“Percepción” (1 de 2)

Durante estos días me ha llamado la atención la problemática de las sensaciones que pueden producirse durante una noche; y más concretamente en la primera toma de contacto. Voy a plantear aquí dos perspectiva, la que no defiendo y mi postura:

1) “Perspectiva de las impresiones

Groso modo la perspectiva de las impresiones se puede sintetizar en: S. (mujer) y P. (Hombre) coinciden en un local. Hay atracción física, lo cual elimina la brusquedad de la primera toma de contacto. ¿Por qué S. y P. han iniciado una simple aproximación? ¿Acaso se vieron envueltos en una conversación con terceras personas? ¿Acaso la primera palabra de P. era tan sutil como no poder caer en ese juego? ¡No! P. y S. llevan incorporados un historial de anhelos y deseos. S. necesita palabras, necesita sensualidad, necesita algo que se asemeje al amor, necesita sexo con la cadencia de una caricia. S. no está sola; es ella y su corolario de circunstancias interiores, que al fin y al cabo es lo que le conduce a tener predisposición en un contexto forzado. P., por su parte, también tiene su elenco de necesidades. Desea acostarse con una mujer; desea tener un amante; desea muchas cosas relacionadas con su cuerpo (¿desea enamorarse?). La recíproca aproximación contiene un desigual acercamiento cronológico y motivacional. El primer paso lo da P.; y lo da porque le gusta físicamente S. ¿Es tan fuerte el impulso de la belleza de S. como para no poder evitar acercarse? ¿Sería S. la única mujer atractiva en aquel local, según el criterio de P? ¿Sería a la única a la que le hubiera dicho algo en caso de fracasar? ¿Tendría la brutal certeza que detrás de ese físico, al igual que cualquier otro físico allí presente, se escondía la mujer de sus sueños?

Mi postura sobre esta perspectiva: 1) P. quiere ligar y se siente atraído por la joven S.; 2) S. no quiere ligar, sino encontrar. Y para encontrar, primero hay que abrirse al ofrecimiento…; 3) P. percibe que ha proto-ligado, y el siguiente paso consiste en desplegar lo mejor de él; 4) S. comienza a sentirse atraída por P.; percibe que casi todo lo que habla y toca es maravilloso; 5) El juego de la sensualidad se retroalimenta recíprocamente. Dicho esto, paremos las secuencias en este punto: ¿Cuál es la diferencia entre buscar y encontrar? S. busca encontrar. Anhela expresar su psico-simbolismo en alguien que le transmita poesía. P. busca consumar, y si para consumar necesita desplegar sus dotes intelectivas, lo hace. P. desea derramar su psico-organismo. Probablemente P. hubiera elegido a otra S. si hubiese fracasado. P. es metódico y deliberado… con la mitad de lo que le hubiera dado S., se hubiera conformado para sus propósitos. En cambio S., se deleita por el discurso de P. Un discurso frágil y sin gran vinculación con la identidad de P. Un discurso bien planteado con la verosimilitud adecuada para ser creíble. Un discurso plano y sin ramificaciones. S. se abraza a las bellas palabras de P. por su inexperiencia. No es capaz de transcender a la lógica del contexto y la lógica del discurso, porque P. la hace cómplice de su vida. S. se siente valorada en la misma proporción de lo que desea transmitir. S. vive el momento con gran pasión. Posteriormente, S. tiene varios encuentros con P., pero ya la poética ha derivado en lo pragmático. El interés real se desnuda y no se sonroja… S. no logra ensamblar los diferentes discursos; al contrario, la primera impresión “justifica” el segundo y tercer encuentro… S. defiende la postura de vivir en medio de las impresiones momentáneas como si todo hubiera sido real entre ambos…

2) “Perspectiva de la deconstrucción” (Continúa)