“Percepción” (1 de 2)
Durante estos días me ha llamado la atención la
problemática de las sensaciones que pueden producirse durante una noche; y más
concretamente en la primera toma de contacto. Voy a plantear aquí dos perspectiva,
la que no defiendo y mi postura:
1) “Perspectiva de las impresiones”
Groso modo la perspectiva de las impresiones
se puede sintetizar en: S. (mujer) y P. (Hombre) coinciden en un local. Hay
atracción física, lo cual elimina la brusquedad de la primera toma de contacto.
¿Por qué S. y P. han iniciado una simple aproximación? ¿Acaso se vieron
envueltos en una conversación con terceras personas? ¿Acaso la primera palabra
de P. era tan sutil como no poder caer en ese juego? ¡No! P. y S. llevan incorporados
un historial de anhelos y deseos. S. necesita palabras, necesita sensualidad,
necesita algo que se asemeje al amor, necesita sexo con la cadencia de una
caricia. S. no está sola; es ella y su corolario de circunstancias interiores,
que al fin y al cabo es lo que le conduce a tener predisposición en un contexto
forzado. P., por su parte, también tiene su elenco de necesidades. Desea
acostarse con una mujer; desea tener un amante; desea muchas cosas relacionadas
con su cuerpo (¿desea enamorarse?). La recíproca aproximación contiene un
desigual acercamiento cronológico y motivacional. El primer paso lo da P.; y lo
da porque le gusta físicamente S. ¿Es tan fuerte el impulso de la belleza de S.
como para no poder evitar acercarse? ¿Sería S. la única mujer atractiva en
aquel local, según el criterio de P? ¿Sería a la única a la que le hubiera
dicho algo en caso de fracasar? ¿Tendría la brutal certeza que detrás de ese
físico, al igual que cualquier otro físico allí presente, se escondía la mujer
de sus sueños?
Mi postura sobre esta perspectiva: 1) P. quiere ligar y se siente atraído por la joven S.; 2) S. no
quiere ligar, sino encontrar. Y para encontrar, primero hay que abrirse al
ofrecimiento…; 3) P. percibe que ha proto-ligado, y el siguiente paso consiste
en desplegar lo mejor de él; 4) S. comienza a sentirse atraída por P.; percibe
que casi todo lo que habla y toca es maravilloso; 5) El juego de la sensualidad
se retroalimenta recíprocamente. Dicho esto, paremos las secuencias en este
punto: ¿Cuál es la diferencia entre buscar y encontrar? S. busca encontrar.
Anhela expresar su psico-simbolismo en alguien que le transmita poesía. P.
busca consumar, y si para consumar necesita desplegar sus dotes intelectivas,
lo hace. P. desea derramar su psico-organismo. Probablemente P. hubiera elegido
a otra S. si hubiese fracasado. P. es metódico y deliberado… con la mitad de lo
que le hubiera dado S., se hubiera conformado para sus propósitos. En cambio
S., se deleita por el discurso de P. Un discurso frágil y sin gran vinculación
con la identidad de P. Un discurso bien planteado con la verosimilitud adecuada
para ser creíble. Un discurso plano y sin ramificaciones. S. se abraza a las
bellas palabras de P. por su inexperiencia. No es capaz de transcender a la
lógica del contexto y la lógica del discurso, porque P. la hace cómplice de su
vida. S. se siente valorada en la misma proporción de lo que desea transmitir.
S. vive el momento con gran pasión. Posteriormente, S. tiene varios encuentros
con P., pero ya la poética ha derivado en lo pragmático. El interés real se
desnuda y no se sonroja… S. no logra ensamblar los diferentes discursos; al
contrario, la primera impresión “justifica” el segundo y tercer encuentro… S.
defiende la postura de vivir en medio de las impresiones momentáneas como si
todo hubiera sido real entre ambos…
2) “Perspectiva de la deconstrucción”
(Continúa)

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