Su cuerpo permanecía tumbado boca arriba,
recordando aún los latidos ajenos que se agolpaban sobre la indolencia de su
piel con la precisión de un péndulo… Su ausencia se escondía en un gesto de
implicación alrededor de su boca, como queriendo proponer con un tímido jadeo
la efervescencia de su anhelo…Y todo ocurría mientras el pensamiento suplantaba
identidades; en ese único momento en el cual el egoísmo y la generosidad se
confabulan para un mismo propósito… Y ocurría un poco antes de agudizar los
sentidos, cuando el silencio ya se ha hecho dueño de la situación, y ella se
encuentra a solas consigo misma, confesándose ante el olor foráneo de su
tez…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada