martes, 7 de febrero de 2012

Fragmento


La desnudez de su mano quebraba la escarcha del papel, mientra el pensamiento defoliaba los recuerdos, e impregnaba de dolor todo lo que iba a acontecer; a través de la nervadura inexacta de unas cuantas palabras rozando el último acercamiento. Un encuentro que ninguno de los dos quería pronunciar, pero que estaba ahí, presente en cada momento; dibujando el torso incurable de la piel muerta. Un encuentro prendiendo el silencio en llamas, en cuatro o cinco líneas de una carta… Y una despedida con el hedor anodino de la ausencia; jalonado en el tiempo entre dos mitades: ella escribe y él lee, y se resigna. Y en medio, la sombra de ambos demorando la distancia…