“… Y yo no busco, como muchos otros artistas, el reconocimiento de mi arte. Lo que busco es mi tiempo y mi espacio para tener más talento aún; incluso con el riesgo de ser ininteligible. Yo no quiero la complacencia de la gente; quiero mantener un diálogo crítico con todos aquellos que logran comprenderme o desean llegar a mí porque alguna inexorable inquietud los conduce hasta mi persona. En esto consiste mi propuesta: mi arte no es contemplativo ni educacional. Mi arte es pura provocación hacia lo que no eres. Te arrancaré los velos de tu pobre vida. Te abriré el pensamiento y te conduciré hacia la otredad, hacia lo ignoto… Te darás cuenta de tu insignificancia, y del superfluo valor de tus preocupaciones… Cuando ya mi arte no tenga nada más que discutirte, entonces, dejaré de existir para ti… Ahora bien, para llegar a este punto se tiene que dar dos condiciones: 1) Yo debo vivir de mi arte, y tú me tendrás que mantener; 2) Debes olvidar lo que eres… y ser tan receptivo como crítico. Eso sí, prepara buenos argumentos o calla y aprende… El relativismo vacuo es para perdedores… ¿Quieres ser un perdedor?...”
P.D. Y recuerda, mis límites podrán ser tus límites…

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada