miércoles, 11 de enero de 2012

Simone (7)

Otra cosa que también me encantaba de Simone era su atrevimiento en todo aquello que decía que le gustaba. A lo largo de mi vida he podido constatar un largo fracaso de intenciones por parte de mujeres que declaraban querer hacer determinadas actividades. Estaban aquellas que se proponían ser escritoras; otras pintoras, actrices, guionistas, virtuosas de la música, etc.… Todas, absolutamente todas, coagularon en torno al acto de propósito. Y todas fracasaron, no porque no llegaran a ser afamadas escritoras, actrices y demás, sino porque no pasaban de ahí: de la intención de querer Ser… Cuántas veces tuve que escuchar: … me gustaría… ojalá que… cuando yo sea… Sus múltiples fracasos fueron mis fracasos. Me enamoré una y otra vez de proyectos que murieron antes de empezar. Y lo peor de todo es que no me importaba en ningún caso cuales hubieran sido sus límites respectivos; la osadía de enfrentarse al mundo hostil masculino, y retarlo, era la consigna implícita de toda existencia femenina… Simone ha sido distinta; porque no teniendo la intención de ser alguien en el mundo de la cultura, se ha sumergido en las aguas diletantes de la creación artística con gran denuedo. Se ha preocupado principalmente de buscarle la lógica a las cosas, y disfrutar en el proceso de aprendizaje. Y lo más importante de todo: jamás ha querido representar un papel de mujer interesante. Lo era en sus acciones, en su valentía, en su desparpajo…