sábado 28 de enero de 2012

Pensamientos de un escritor (6)

"Leer y morir"

Leer entraña un excelso universo de posibilidades. Deseo hablar aquí de una problemática un tanto poética e incierta. Para empezar, maldigo la frase “leer es vivir dos veces”, aunque en una parte estoy de acuerdo. Es cierto que leer nos desplaza hacia otras existencias imaginarias que perfectamente podrían sintetizarse en “la otra vida”. Pero también es cierto, que el hecho de tener conciencia de otras existencias retroalimentan la propia vida real. Y lo hace de forma cruel. Te agudiza la mirada; una mirada que se alarga y se distancia, y se retuerce mirando hacia atrás para deformar lo que deja en medio. Lo que somos y lo que podemos ser llegan a un punto de contradicción a través de la lectura. Por eso, para mí leer tiene (o ha tenido) otra perspectiva. Realmente no significa que viva dos veces, sino que no haya vivido ninguna vez, pues por un lado, me sitúa al borde de retazos de vida que a mi manera desearía experimentar. Y por otro lado, y precisamente por esa toma de conciencia, me sitúa (y me ha situado) en la pre-existencia de mi propia vida. Ni siquiera es arrepentimiento lo que podría sentirse; es algo diferente, que denominaré vacío retrospectivo. Leer tiene la fuerza suficiente para clavarte en el pecho esta pregunta: ¿Quién eres? Y al mismo tiempo te asfixia sobre la superficie de un prisma a modo de turista intelectivo, y te pregunta: ¿Qué tal te parece el paisaje? Deseo renegar de esa frase, y sustituirla por otra menos poética y más real: “Leer nos destruye lentamente”