viernes, 30 de diciembre de 2011

De New Age y demás religiones...

Me sorprende, pero sobre todo me desconcierta, el “uso” y la “relación” que muchos seguidores del movimiento New Age y demás religiones hacen de los sentimientos. Pienso quede una manera hipócrita (aunque a veces de forma semi-inconsciente), todas estas personas proyectan su conciencia sobre el amor (universal) como si éste fuera un objeto externo y ajeno al propio individuo al que deben ceñirse; en lugar de ser la plasmación y resultado de una conducta metódica e intrínseca a la propia interacción humana. Es decir, establecen una condición sin contexto, y se preocupan principalmente de señalar el camino hacia la “cosa”, como si ésta existiera en sí misma. Pienso que muchas de estas personas “relegan” la honestidad consustancial a sus vidas haciendo una apología a ultranza de un “deber ser” a-histórico en la experiencia cotidiana; y se olvidan de lo más importante: “Ser para sí” en lugar de una mera potencialidad (Ahora bien, establecer en cada caso quién lo hace porque no logra ir más allá en su pensamiento, o por pura hipocresía, es algo que habrá que constatar empíricamente). En este sentido, me opongo rotundamente a las deontologías teológicas, por la sencilla razón de que quieren consolidarse como leyes morales basadas en la impersonalidad del mundo social. La mayoría de sus preceptos están desprovistos de la práctica diaria, del intercambio de percepciones, de la construcción y ruptura de afectos; ni tan siquiera su listado de acciones es previo a la experiencia a-teórica. Ni tampoco es aplicable (en muchos casos) a la realidad. Por ejemplo, un líder político cristiano que invade fríamente países; un maltratador de mujeres que le reza a la virgen; un espiritual ególatra que se siente muy cómodo con sus seguidores… En definitiva, pienso que el “orden” de las sensaciones en la vida cotidiana es la única verdad (contingente) que debemos defender. Lo demás, son generalizaciones abstractas en la que esconden los hipócritas y se apoyan lo más ignorantes… por mucho que hablen del amor y justicia divina…