viernes, 1 de junio de 2012

Lo mejor y lo peor de ella... (1 de 2)


(Recuerdo)

… La breve lozanía de su sonrisa se envolvía en la comisura de un instante… Mientras sus ojos se empapaban del brillo que tanto la caracterizaba en determinados momentos; en aquellos en los cuales no podía mentir o fingir…

Quizás era lo que más me gustaba, y también lo que más detestaba de ella. Me resultaba imposible borrar aquel destello desnudo de su cara; aquel momento de conjunción corporal, aquella recurrencia de gestos ordenados en torno a una situación, a cualquier situación… Y quiero añadir algo más: a través de ella descubrí la belleza como improvisación, como movimiento… 

jueves, 31 de mayo de 2012

...


El juego irreverente de unas manos metamorfoseándose bajo la sombra húmeda de la primera aproximación… rasgando las cortinas del dintel con paso tembloroso… El tacto pálido, cautivo del silencio; y del hálito como expresión oportuna del delirio mutilado... en la distancia contenida… Espacio entrelazado, espacio abierto, cerrado, espacio descubierto… ojos de vigilia, a expensas de la causa; como causa de la causa, como excusa de otras manos, como pretexto hacia ambos lados… pliego de destellos, mutismo roto… bocas ungidas…

miércoles, 30 de mayo de 2012

La hora final... (2)


(¿A quién van a ejecutar? Céntrate)

Estoy atrapado en un instante. No puedo retroceder ni avanzar. Quiero recordar mi paso por la vida, mis experiencias a lo largo de los últimos años… a mis amigos, a las personas que he amado y a las que aún amo… y me cuesta… (¿Huyo de mí para quitarles transcendencia a mis agresores?) No creo; soy la medida de toda la realidad; de mi realidad… (Y más que de tu realidad, de tu meta-realidad, pues no sólo eres un haz de percepciones y pensamientos, sino que también eres conciencia de lo que has vivido y de lo que podrías vivir…)

Aún sin dolor físico, ¿qué me ata a esta suspensión de los sentidos?  

martes, 29 de mayo de 2012

La hora final... (1)


A las doce habrá acabado todo…
Aún son las ocho de la mañana. Puedo contemplar la claridad del día sobre el azul celeste de mi celda. ¿A quién se le habrá ocurrido pintar las paredes de ese color?... Morir sugiere otra forma de dignidad… no pido algo muy poético; me conformo con algo que esté a altura de una persona como yo…
Pero cómo puedo ser tan vanidoso…
(Recuerda que estás aquí, al borde del último suspiro. No debe importarte quien has sido)
Siento un reloj en mi cabeza... Me roza con su cuerpo el tacto con demora del tiempo pasando... Me paraliza en una duermevela consciente, que deviene en extensión. Lo finito y lo infinito se confunden. Me siento un suplantador de identidades… 

lunes, 28 de mayo de 2012

Rocío... (5)


… Solamente yo podía guiarla en la travesía; y mientras la cruzaba, debíamos aproximarnos cada vez más, hasta que nuestros movimientos encontraran la sombra de la sincronía… Rocío jamás sabrá que ese es el momento más importante en la vida de una mujer. Y no lo sabrá porque sólo puede atisbar la magnitud de esa condición, de estado de cosas, cuando se haya apropiado de ella… No vale un querer ver desde fuera. Aquí estaba su error. Cierto es que podía haberse aprovechado de mí, pero jamás como forma completa de apropiación. Entre ella, mi bagaje y yo, no se podía trazar un triángulo. Lo único que podía establecerse, como atisbo o prolongación intrínseca de mi proceder, era la intersección: un espacio común como subproducto de nuestra experiencia conjunta.
La vida de cada persona esta rodeada por un conjunto de posibilidades latentes; posibilidades que en pocas ocasiones consiguen convertirse en manifiestas en el presente que le corresponde. Posibilidades que no existen aún, incluso, como tal… Aún así, tengo que admitir que fracasé… 

viernes, 25 de mayo de 2012

Rocío... (4)


La auto-destrucción era mi opción: Rocío debía pasar por un período de formación tácita, hasta que se hubiera transformado en un ser sublime. Esa era la condición que yo deseaba vivir. Es decir, la configuración de rocío en un Todo irreversible… ¿Por qué digo irreversible? Es sencillo: porque todas las mujeres que he conocido del origen a la frontera, han desaparecido sin dejar rastro. El paso hacia la otredad es invisible, silente, escurridizo, inaprensible… La experiencia me ha llevado a comprobar que en la frontera las cosas pierden su nombre; se borran las identidades; se apodera de los cuerpos una sensación de claustrofobia, ahogándose en el vacío… El paisaje se despliega blandiendo su vacuidad sobre la infinitud…
Por ello, para morir, solamente que me queda la opción de “crear” a mi agresor sentimental… 

jueves, 24 de mayo de 2012

Rocío... (3)


… Nos podríamos preguntar qué tipo de equilibrio se mantiene entre no dudar al respecto de la posibilidad de establecer una historia y dudar en cuanto a la concreción de la historia. Puede parecer lo mismo, pero no lo es. Tal vez entre esos filamentos estaba alojada la verdad del asunto. Rocío me “mantenía” entre sus opciones por lo que era capaz de proporcionarle (¿A qué distancia?), no por lo que era capaz de compartir. Estaba guiada por una razón instrumental: mi bagaje.
Así pues, ¿cómo convencerla de lo contrario? Me negué por omisión. Quien duda en el preámbulo se auto-pre-condiciona en el siguiente paso…
Y si para mí la opción B era inaceptable, la opción C, ya carecía de sentido…